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versión 2
No, yo definitivamente no abdico, no renuncio a mis derechos, a los derechos que mujeres luchadoras han ganado para todas nosotras, a los derechos que aún nos faltan por conquistar. No abdico a ellos. Si es cierto que la vida de hoy es más difícil, que un salario no alcanza para vivir como queremos hacerlo, que los días de 24 horas se quedan cortos. Pero debemos culpar a las mujeres que han luchado por nuestro derecho a opinar, decidir, prepararnos, participar? No será que es ese mundo que han elaborado los hombres el que causa tanto caos? Ese mundo donde el dinero y el poder lo son todo, un sistema basado en la desigualdad, donde los conflictos se resuelven con guerras y violencia, donde el desarrollo de nuevas armas es mas importante que los derechos de los niños, que la familia, que la paz. Me atrevo a creer que nuestras abuelas no eran mas felices cuando disponían del tiempo para bordar y en silencio aceptaban las decisiones que no tomaron, y con fingido orgullo entregaron sus hijos a las interminables guerras, para recibirlos mas tarde envueltos en una bandera.
No abdico a mis derechos, y al derecho de seguir soñando en un mundo con un marcado toque femenino, que dé prioridad a la paz, a los niños, a los derechos básicos de alimentación, salud y educación, al derecho a la vida, a la resolución de conflictos, al diálogo. Un mundo que le dé cabida a la esperanza y al futuro de nuestros hijos, nuestros nietos y todos los que vengan.
No renuncio a mis derechos y no renuncio a la responsabilidad que como mujer tengo, para luchar por ese mundo con el que sueño.
Comparto la indignación cuando el despertador a las 6 de la mañana me recuerda todo lo que no quiero hacer, pero sé muy bien a quien señalar y como lograr con pequeñas puntadas el mundo en el que deseo vivir.
Leonor Pacheco Medina, 2005
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