:: boletín virtual escrito por el poeta hugo cuevas-mohr ::     
 
marzo 2006
 
 

 ::   un poema de hugo cuevas-mohr   ::

 
 
la superficie tenue de mi aura iluminada

las penas van coagulando mi aparato circulatorio,
provocan la densificación absurda de mi fluido sanguíneo,
gotas densas llenas de miedos y dudas
avanzan por el sendero que guían las debilitadas paredes de las arterias,
se aglomeran en los pequeños atajos de las venas,
deteniendo la corriente incesante que me nutre.

el dolor planetario se infiltra por mis ojos entristecidos
y encuentran en algún callejón capilar
el silencio que auscultan los oídos,
depositando sedimentos de frío y hambre
que detienen inexorablemente el paso de los últimos glóbulos rojos.


el tiempo pasa,

meses se han agolpado como prestamistas detrás de su presa,
los días sobrevuelan como buitres que esperan una exhalación,
y los segundos empujan granos de arena
incomunicados y cautivos en un embudo de cristal.


tiesos,
rígidos,

los músculos contraídos,
agarrotados de permanecer encogidos,
asustados y escondidos contra los huesos quebradizos,
ya no recuerdan ni cuando ni porqué,
quién dio la orden, para qué,
y como burócratas resentidos,
esperan resignados la pensión que sentencie su quieta muerte.


ayer

parado y entumecido frente al abismo,
una luz penetrante,
una palabra,
un símbolo,
una señal,
un grito,
una visión,
me han detenido frente al féretro que me aguarda,


ayer,

he sentido el aleteo nervioso de la vida,
de la fe, de la rabia, de la esperanza,
y desnudo
alterado
enardecido,
decidí fugarme, ausentarme,
desertar.



hoy,

con el corazón en la mano,
sintiendo el oxigeno vital fluyendo entre mis arterias,
me marcho a perseguir el calor del sol,
a liberar la calma incierta de mi mar interno,
para que deposite sus olas blandas
sobre la superficie tenue de mi aura iluminada.