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poetas del mes 2005
Para este 2005, empezando en Febrero hemos escogido los siguientes poetas como nuestros poetas del mes 2005. En cada boletín del mes correspondiente, haremos una breve reseña biográfica y luego trataremos de presentar poemas musicalizados de este escritor o escritora. Nuestro criterio de selección es simple: deben ser poetas hispanoamericanos reconocidos, que tengan poemas musicalizados y que representen una variedad de países. Espere su biografía y sus poemas cada mes.
Febrero 2005: Julia de Burgos (Puerto Rico)
Nace el 17 de febrero de 1914
Marzo 2005: Juana Ibarbourou (Uruguay)
Nace el 8 de marzo de 1892
Abril 2005: José María Eguren (Perú)
Fallece el 16 de abril de 1942.
Mayo 2005: Alfonsina Storni (Argentina)
Nace el 22 de mayo de 1892
Junio 2005: Ramón López Velarde (México)
Nace el 15 de junio de 1888 y Fallece el 19 de junio de 1921
Julio - Agosto 2005: León de Greiff (Colombia)
Fallece el 11 de julio de 1976
Septiembre 2005: Francisco de Quevedo (España)
Fallece el 18 de septiembre de 1645
Octubre 2005: Miguel Hernández (España)
Nace el 30 de octubre de 1910
Noviembre 2005: Pablo Antonio Cuadra (Nicaragua)
Nace el 4 de noviembre de 1912
Diciembre 2005: Rafael Alberti (España)
Nace el 16 de diciembre de 1902
tenemos tiempo
Voy a hacerles una pequeña confesión... tengo problemas con el tiempo. El tiempo, el implacable, está abusando de mi confianza, de mi amistad. A pesar de habernos llevado bien por muchos años, de haber caminado hombro a hombro por infatigables jornadas, he encontrado que no es leal, que ha ido usurpando hasta mis más ìntimos lugares.
Pero puede ser un problema mío, personal y no del tiempo. Le he ido tal ves dando demasiada importancia. He dejado que el tiempo, el reloj, los minutos, se vayan apropiando de mis espacios, de mi respiración, de mis pasos y mis sueños. Llevo mi libreta con listas y listas de pendientes que categorizo entre urgentes, importantes, corto plazo, mediano plazo. Categorizo en columnas los de mi trabajo, mis viajes, mis escritos, la fundación, el boletín, reportes, planes, vacaciones, vida familiar. Con resaltador naranja voy tiñendo aquellos que se van terminando, con resaltador verde los que continúan en proceso. Y luego, cuando el arcoiris de colores y las anotaciones al márgen llenan toda la página, los aún no claudican pasan vírgenes a la siguiente lista.... mientras aparecen nuevos items, rozagantes, desafiantes, nuevos puntos en la agenda.
Algunos incautos, que miran mi vida desde el balcón de enfrente, comentan con sorpresa cómo me alcanza el tiempo. Se ha dicho que debo tener un pacto con el tiempo. Otros menos incautos, piensan que no le dedico mucho tiempo a esto, o a lo otro... han llegado incluso a decir que no le dedico suficiente tiempo a mi trabajo, al salario que pone mi comida en la mesa.
Jangon Miphen Rinpoche, maestro budista, me decía en un artículo que leí de él recientemente: “ La carrera contra el tiempo nos produce un estado de ánimo ansioso que no le permite a nuestra mente entregarnos a cada cosa que hacemos porque siempre habrá algo más importante de lo que estamos haciendo en ese momento. Esa carrera va produciendo su propia inercia que nos empuja, cuando nuestro cuerpo o nuestro corazón quieren detenerse” .
Por esta razón cité al tiempo, le dije que solo tenía para él unos cinco minutos y le dije de frente: Voy a frenar, voy a detenerme, parar. No le voy a entregar a la inercia mi ser y me quehacer. Quiero vivir a plenitud cada momento sin que me mires por encima del hombro y me digas cosas al oído. Seguiré haciendo mil cosas, una a una, independiente de ti.
El tiempo rió con risa sarcástica y solo insinuó con tono burlón que para detenerme yo y no salirme del mundo, todos a mi alrededor tenían que detenerse y eso, eso, era un imposible. Me deseó suerte y se fue tarareando unos versos de lorca que inmediatamente reconocí... El sueño va sobre el tiempo, flotando como un velero, flotando como un velero....escuchar..
Regresé de nuevo al artículo de Rinpoche y encontré: “ una vida exitosa y plena no está determinada por la velocidad en que la vivimos, ser maestros de nuestra existencia viene de la habilidad para gozar de los momentos mientras se dan, dejando el tiempo pasar...”.
Pensativo, miré a mi alrededor. En el fondo, el tiempo es eterno, pasante, cambiante como nosotros. Detenernos nos devuelve las riendas. Detenernos meditando, limpiando nuestra mente, limpiando con el aire en nuestros pulmones los residuos de afán, nos libera, aún así sea por breves momentos durante el día. Estirar nuestros músculos y soltar el stress, las miles de pequeñas contracciones que se nos van formando en el cuerpo, es detenernos, es limpiarnos, es daejar a un lado la inercia. Caminar en silencio y mirar a nuestro alrededor sin pensar en nada, solo observar, en especial cuando el sol sale y la luz invade al mundo o cuando el sol se oculta y las sombras se alargan hasta que lo cubren todo. Leer un poema para uno mismo, en voz alta, sintiendo la vibraci’on de las cuerdas vocales, de las os y las as, dejando que las palabras nos transporten a un mundo sensorial donde obligamos al tiempo a escuchar con nosotros. Hacerle el amor a nuestro ser querido obligando al tiempo a salirse del cuarto y cerrar la puerta. O acariciar a nuestros seres cercanos, nuestra mascota más tierna y sentir la sensación que nuestras manos nos trsnmiten... y presentir la felicidad.
Escribiendo estas palabras me detuve. El tiempo, se sentó a mi lado y las leyó. No hizo ningún comentario y no importa. Detengase....
Nota: si quiere detenerse conmmigo, deme la mano y haga click aquí para escuchar este poema... el poema del mes. Invite a su tiempo que como es el mismo mío ya sabrá de lo que estamos hablando...
Hugo Cuevas-Mohr, 2005
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