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Poética y diáspora: Exilio y Frontera en Pablo Antonio Cuadra por Nicasio Urbina, Ph. D.
Todo pueblo tiene una historia de migraciones y diáporas, y todo poeta mayor tiene una poética, implícita o explícita, que marca de alguna manera toda, o casi toda su obra. En el caso de Pablo Antonio Cuadra (1912-2002) su poética y su concepto de migración y desplazamiento están íntimamente ligadas. La suya es una obra de reflexión a través de la poesía y de poesía que reflexiona. Me interesa privilegiar en estas páginas dos temas: las últimas investigaciones y teorías sobre la frontera, como espacio de pensamiento del ser y sobre el ser humano; y unas cuantas reflexiones sobre la obra de PAC a la luz de este concepto de Frontera, tan importante a lo largo de la historia de la humanidad. En ”Introducción a la tierra prometida” el ensayo liminar de “Aventura literaria del mestizaje” PAC nos recuerda la migración constante de pueblos indígenas en busca de paz o de mejores tierras. Entonces no existían fronteras, pero inmediatamente empezamos a establecerlas. Los pueblos indígenas vivieron una secuencia de luchas por el dominio de territorios. Todas las formas de vida son de alguna manera territoriales. Los animales marcan su territorio con el olor de la orina y de las glándulas, los seres humanos establecemos mojones, demarcamos territorios, deslindamos, y cuando la situación llega a ser desesperante, erigimos alambradas y murallas. La necesidad de proteger nuestro territorio es imperante y fatal. Creemos salvaguardar nuestra seguridad, nuestro bienestar, nuestra tranquilidad; pero al mismo tiempo, nos encerramos en nuestra paranoia, nos atemorizamos ante el “otro” que está afuera y debe quedarse afuera. La seguridad que ganamos la perdemos en apertura. La historia ha demostrado que ni fronteras, ni murallas, ni el mar embravecido puede detener al emigrante. Recuerden aquella bella parábola de Borges “La muralla y los libros” donde afirma “la muralla en el espacio y el incendio en el tiempo, fueron barreras mágicas destinada a detener la muerte”. Ni la muerte ni la migración se puede detener. Somos un universo en diáspora. Si algo nos está demostrando esta posmodernidad globalizada es que todo es flotante: ¿dónde radica ahora la cultura? ¿dónde afianzar las identidades? ¿dónde y cómo ser nicaragüense o costarricense? Los EEUU tienen 3000 km de frontera con México, 3000 km de constante movimiento, de ir y venir de gente y de carga, documentados e indocumentados, importaciones y exportaciones legales e ilegales. Más de cuatro millones de personas consideran que su patria es el “bordo”, así en Spanglish, “bordo” ese espacio de tierra indefinido, cortado a veces por un río a veces por un muro, a veces por un desierto insondable. Ahí viven más de cuatro millones de personas que piensan que los gobiernos en ambos lado de la frontera son aparatos represivos y antagónicos, que en ningún momento están interesados en los problemas y las vicisitudes de la gente del “bordo”, y por lo tanto no tienen ningún interés en resolver sus problemas. La función de los gobiernos es mantener un sistema de controles y de leyes que de alguna forma satisfaga las necesidades nacionalistas de sus votantes. Los votantes necesitamos saber que hay instrumentos de control que están obligando a los mexicanos o a los nicaragüenses a quedarse en su territorio. Queremos y exigimos que nuestro gobierno nos proteja, y proteja las condiciones de vida que imperan en nuestro país. Exigimos que nuestro gobierno nos ampare de la invasión masiva con que el país, al sur o al norte, al este o al oeste, nos amenaza a cada paso. Ahora bien, para los que viven en ese espacio fronterizo, para los niños que viven en Reynosa pero van a la escuela en McCallen, la dinámica de inclusiones y exclusiones es totalmente diferente. Para ese niño no hay una afuera y un adentro, México es donde está el hogar, donde se va a dormir y a jugar con los amigos del barrio, y los EEUU es la escuela, es el lugar donde mami y papi trabajan, es el lugar donde voy a doctor o donde me compran algún juguete o ropa. Los espacios y la re-distribución de los espacios en la mentalidad fronteriza es muy diferente, y también los son las alianzas, los pactos, los compromisos, el patriotismo y la nacionalidad. Esto es muy importante. Pocos factores son tan determinantes en nuestro tiempo como este concepto de frontera. En nuestro siglo XXI estamos viviendo una serie de procesos de redefinición sumamente importantes. Por un lado se conforman grandes grupos económicos, se firman tratados de libre comercio, se da por tierra con las fronteras y los puestos de control, haciéndonos pensar que todos somos ciudadanos del mundo. Por otro lado, nuestro querido siglo XXI está demostrando que los odios étnicos son más profundos que lo que creíamos, que es muy fácil odiar a nuestro hermano, y que cienes de años de historia pueden surgir intespestivamente a la menor provocación, causando guerra y derramamiento de sangre. Los encuentros y los pactos entre países deben ir marcados por la verdadera comprensión entre los pueblos...
“Riverside” es uno de los poemas más hermosos que Pablo Antonio Cuadra le dedicara a la poética del exilio y la frontera. La patria ahí se define como el lugar pensado por los que nos precedieron, pero es también “el polvo de ese bus lleno de nicaragüenses que cruzaron el río”(Exilios, 28). La patria en el sigo XXI ya no podemos situarla en virtud de un perímetro geográfico, este es el siglo de los desplazamientos, del internet y de la nacionalidad virtual. ¿A quién le importa ya la localidad cuando es tan facil irse y regresar? Esta es la tesis central que quiero presentar... Sigue...
Ver la continuación de este excelente ensayo del Doctor Nicasio Urbina: Aquí.
Hugo Cuevas-Mohr, 2005
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