
POEMA: Bailando Con Los Negros
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| Negros del continente, al Nuevo Mundo habéis dado la sal que le faltaba: sin negros no respiran los tambores y sin negros no suenan las guitarras. Inmóvil era nuestra verde América hasta que se movió como una palma cuando nació de una pareja negra el baile de la sangre y de la gracia. Y luego de sufrir tantas miserias y de cortar hasta morir la caña y de cuidar los cerdos en el bosque y de cargar las piedras más pesadas y de lavar pirámides de ropa y de subir cargados las escalas y de parir sin nadie en el camino y no tener ni plato ni cuchara y de cobrar más palos que salario y de sufrir la venta de la hermana y de moler harina todo un siglo y de comer un día a la semana y de correr como un caballo siempre repartiendo cajones de alpargatas, manejando la escoba y el serrucho, y cavando caminos y montañas, acostarse cansados con la muerte, y vivir otra vez cada mañana cantando como nadie cantaría, bailando con el cuerpo y con el alma. Corazón mío, para decir esto se me parte la vida y la palabra y no puedo seguir porque prefiero irme con las palmeras africanas madrinas de la música terrestre que ahora me incita desde la ventana: y me voy a bailar por los caminos con mis hermanos negros de La Habana. |
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