| |
El Renacimiento recibe su nombre, por el redescubrimiento de los autores de la cultura clásica, la revalorización del legado literario y filosófico de las culturas griega y romana como modelos de arte y de belleza. Los grandes modelos vinieron a ser las Poéticas de Aristóteles y Horacio y para España, los escritores italianos que le abrieron las puertasy en especial el poeta italiano renacentista Francesco Petrarca.
Este renacer coincide con la hegemonía mundial que los Reyes Católicos logran en el terreno político y militar y que se sitúa entre 1492 - la unificación política y religiosa de España y el descubrimiento de América - y 1517 - ascención al trono de Carlos I. Esta época de la literatura es llamada el “Siglo de Oro” que va desde mediados del siglo XVI y hasta mediados del siglo y se divide en dos períodos, el Renacimiento propiamente dicho y luego el Barroco.
La influencia italiana
Los primeros poetas españoles que recibieron la influencia italiana e introdujeron esta corriente en la enínsula fueron Juan Boscán (1487-1542), poeta barcelonés, el cual produjo una obra extensa y variada que fue dividida por sus biógrafos en tres: Coplas a la manera castellana - de metro tradicional -, Sonetos, Canciones y Capítulos al modo italiano y, por último, Poemas Alegóricos y Mitológicos - entre los que se conocen Octava rima y Hero y Leandro.
Sin embargo el gran poeta renacentista fue Garcilaso de la Vega (1501-1536). El poeta originario de Toledo, fue soldado, diplomático y poeta. Su obra conocida se compone de unos cuarenta sonetos, cinco canciones entre liras y odas, tres églogas pastoriles y dos elegías, una epístola y ocho coplas octosilábicas de tradición castellana.
Seguidores de Boscán y Garcilaso
Son varios los poetas que continuaron la nueva corriente italiana y entre ellos, los más conocidos son Diego Hurtado de Mendoza (1503-1575) - con su Cancionero a Mariana de Aragón y sus sonetos irónicos -; Hernando de Acuña (1518-1580) - quien incorpora en su obra temas políticos y religiosos -; Gutierre de Cetina (1520-1557) - cultivador del madrigal y la sextina provenzal. Curiosamente, el poeta portugués Francisco Sá de Miranda (1485-1558) escribe en castellano y es igualmente un seguidor de esta corriente.
Una segunda ola de poetas seguidores de Garcilaso son, entre otros, Francisco de Figueroa (1540?-1621?), Jerónimo de Lomas Cantoral (1542-1570) y Pedro Laínez (1538-1584) - un antecesor del Barroco y de un tema preferido de los poetas de esa época: la transitoriedad de la vida.
La Escuela de Salamanca
Fray Luis de León (1527-1591) fue el gran poeta de esta escuela donde se destacan los poetas-profesores, que se preocupan por el contenido humanista de sus obras, sin descuidar la forma. Aparte de rescribir a Horacio y Virgilio escribió Los Nombres de Cristo.
En Enlaces encontrarán el sencillo y reparador poema "Canción de la Vida Solitaria" musicalizado por el compositor chileno Joakin Bello en la tierna voz de Nydia Caro:
Vivir quiero conmigo;
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de odio y celo,
de esperanzas, de recelo.
Un día libre quiero,
dormir un tranquilo sueño.
Otros poetas de la Escuela Salmantina, menos conocidos son Francisco de la Torre - el poeta de la noche, de la soledad y la melancolía -; Francisco de Aldana (1537-1578) - especial ya que alterna ideales guerreros con anhelos de paz - y Francisco de Medrano (1570-1607), un poeta "puente" entre esta escuela y la Escuela Sevillana.
La Escuela Sevillana
La Escuela Sevillana se ilumina con el sol andaluz y da origen a una poesía colorida, donde la forma, la cadencia y el ritmo adquieren mayor importancia que el contenido - sin descuidarlo.
Se destacan Fernando de Herrera (1534-1597) - de lenguaje claro, grave, breve y de sutil con gracia - ; Baltasar del Alcázar (1530-1606)- humorístico y satírico, como se refleja en su Cancionero a Inés -; Luis Barahona de Soto (1548-1595) - equilibrar el contenido moral con el cuidado de la forma (Diálogos de Montería) - y Juan de Arguijo (1567-1612) que en sus sonetos mitológicos busca ser moralizador.
Poesía Mística
La poesía mística española logró su gran realización en la poesía de Santa Teresa de Jesús o Santa Teresa de Ävila (1515-1582) y San Juan de la Cruz (1542-1591). El reinado de Felipe II y la exaltación de la fé católica dió paso a la exaltación de la poesía mística que se basaba en dos conceptos: el ascetismo -la privación para alcanzar la perfección y ser digno de Dios - y la mística la unión experimental con Dios.
De Santa Teresa podemos escuchar en Enlaces "Nada te turbe" del Grupo Alianza. En el catálogo podrán encontrar varias versiones de este poema. Igualmente, en el catálogo hay varias versiones del "Coloquio de Amor" del cual presentamos en Enlaces la versión de Ana María García, interpretada por Mauricio Gómez y el Grupo Musicalizando, con declamación de Hugo Cuevas-Mohr.
De San Juan de la Cruz, el trabajo del compositor Amancio Prada sobre el "Cántico Espiritual" es memorable y pueden escucharlo en el catálogo; tomamos en Enlaces el cuarto aparte: "Vuélvete Paloma". Presentamos
también, del Padre Eusebio Gómez Navarro extractos del "Cántico Espiritual".
Poesía Epica del Renacimiento
La poesía épica, aunque extensa y variada, no logró consolidarse en el renacimiento español, sin embargo es importante mencionarla por las obras La Araucana de Alonso de Ercilla y Zúñiga (1533 - 1595), La Austríada de Juan Gutiérrez Rufo (1547-1620) y Las lágrimas de Ángelica de Luis Barahona de Soto (1548-1595).
Monografía realizada por hugo cuevas-mohr
|
|