Para hacer esta muralla, / tráiganme todas las manos; / los negros, sus manos negras, / los blancos, sus blancas manos. Nicolás Guillén nació en Camagüey, Cuba, el 10 de Julio de 1902. Hijo del periodista Nicolás Guillén Urra y de su esposa Argelia Batista Arrieta, fue el primero de 6 hermanos. Se entrenó en el oficio de tipógrafo en la imprenta que dirigía su padre, donde se editaba el periódico que él mismo dirigía. A los catorce años Guillén hizo sus primeros poemas, afición que tuvo que dejar cuando su padre fue asesinado por unos soldados - ultimado por razones políticas en 1917 cuando trataban de . Recordando a su padre, él escribe en un poema: ".... y cuando él cayó yo aún estaba, como afirmo en la canción Filial, frente al vasto pizarrón de las cosas, con sus sistemas de ecuaciones odiosas, con la tiza en la mano y la frente fruncida, tratando de arrancarle, en vano, su incógnita a la vida. Ahí empecé a ser triste."
Una muralla que vaya / desde la playa hasta el monte, / desde el monte hasta la playa, bien, / allá sobre el horizonte.
Al morir el padre su familia se ve sumergida en la pobreza y sólo sobreviven gracias a una pequeña pensión que su madre devenga. Termina sus estudios de bachillerato en 1919 y comienza a publicar sus versos en 1920, en revistas como Camagüey Gráfico, en su ciudad natal, y Orto de Manzanillo. En 1922 comenzó a estudiar Derecho en la Universidad de La Habana, la cual abandona muy pronto por la mediocridad de la vida universitaria y que describe en su poema, "Al margen de mis libros de estudio. El texto, fue publicado en la revista Alma Mater y causó polémica. Regresa a Camagüey donde organiza y dirige la revista Lys y es redactor del diario El Camagüeyano.
En 1926, regresa a La Habana y obtiene un trabajo en la Secretaría de Gobernación. En esa época conoce a Federico García Lorca, que había sido invitado para impartir unas conferencias, y al poeta negro norteamericano Langston Hughes, cuya amistad e influencia serían muy importantes para él.
- ¡Tun, tun! / - ¿Quién es? / - Una rosa y un clavel... / - ¡Abre la muralla!
- ¡Tun, tun! / - ¿Quién es? / - El sable del coronel... / - ¡Cierra la muralla!
Ya ha recopilado sus primeras poesías en "Cerebro y corazón" - que sólo publica medio siglo después – y publica Motivos de Son (1930) y Sóngoro Cosongo (1931), gracias a haber ganado un premio de lotería. El compositor cubano Alejandro García Caturla – asesinado por razones políticas a los 34 años – musicaliza poemas de Nicolás Guillén, lo mismo que los Grenet; su poesía se populariza.
Sobre Motivos de Son, poemas mulatos, un libro de vocación reflexiva sobre la cultura cubana, recibe una carta elogiosa de Miguel de Unamuno.
- ¡Tun, tun! / - ¿Quién es? / - La paloma y el laurel... / - ¡Abre la muralla!
- ¡Tun, tun! / - ¿Quién es? / - El alacrán y el ciempiés... / - ¡Cierra la muralla!
En 1934 se produce en Cuba el golpe militar de Fulgencio Batista: la situación política y económica del país se agrava. En este año, sale su nuevo poemario, West Indies, Ltd. que muestra su crecimiento intelectual y profundiza su compromiso social con su país. Viaja a México en 1937, para participar en el congreso organizado por la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios de México y luego a España para participar en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura. En medio de la guerra civil española conoce a Machado, Hernández, Neruda, Alberti, Vallejo, León Felipe y se encuentra con Ernest Hemingway, a quien ya conocía en Cuba.
Todos lo consideran una persona alegre, un “mulato de fácil carcajada” y sin embargo él mismo afirmaba: "Estar alegre no es ser feliz". Jamás olvidó su ascendencia africana y utilizó su poesía para denunciar la segregación racial, para apoyar las luchas de su patria con sensualidad y humor, como el verso: "¡Qué raro / que al tiro al blanco / no le hayan puesto tiro al negro!"
Al corazón del amigo, / abre la muralla; / al veneno y al puñal, / cierra la muralla; / al mirto y a la yerbabuena, / abre la muralla; / al diente de la serpiente, / cierra la muralla; / al ruiseñor en la flor, / abre la muralla...
Edita su libro “España: Poema en cuatro angustias y una esperanza”. Conmovido por la dura guerra civil, ingresa al Partido Comunista, en el que militará hasta su muerte.
Acompañado por León Felipe regresa a Cuba pero la situación política es difícil y sin embargo en 1940 se presenta, sin éxito, como candidato a las elecciones para alcalde de la ciudad de Camagüey por el Partido Unión Revolucionaria Comunista.
En noviembre de 1945, inicia una gira por América del Sur - fundamental para el desarrollo de su perspectiva americanista. Participa en el Consejo Mundial por la Paz, en Praga y en Viena, viaja a la Unión Soviética y a la República Popular China.
El nuevo golpe de estado de Batista en 1952 lo obligan al autoexilio y se marcha a Europa. En 1954 recibe el Premio Lenin de la Paz y en 1958 estando en Buenos Aires recibe la noticia del triunfo revolucionario en Cuba, donde se había publicado La paloma de vuelo popular: de inmediato regresa a la Isla.
Alcemos una muralla / juntando todas las manos; / los negros, sus manos negras, /
los blancos, sus blancas manos.
Se compromete con el desarrollo cultural de la revolución y en 1960 se funda la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), de la cual es elegido Presidente, cargo que detentará hasta su muerte.
Publica Prosa de prisa (1962) recopilación de sus textos periodísticos, crónicas, y comentarios sobre temas diversos, Balada (1963), Poemas de amor, Tengo y su Antología mayor (1964); en 1967 aparece El gran zoo, y en 1969 sus Cuatro canciones para el Che, muerto en Bolivia en 1967. En 1972 publica La rueda dentada y Diario que a diario.
En 1983 recibe el Premio Nacional de Literatura de Cuba, y desde entonces se suceden las ediciones de sus obras y nuevas recopilaciones de textos, como Todas las flores de abril (poesía) en 1993, o América. Sueña y fulgura (crónica), Cuba. En ala de nuestro tiempo (crónica) y España. Al alcance del sueño (crónica), en 1995.
Sus poemas son musicalizados por Ana Belén y Víctor Manuel en España, Pablo Milanés en Cuba, y su canción “La Muralla” musicalizada por el grupo chileno Quilapayún, es cantada alrededor del mundo entero como un himno por la paz y la unión de los pueblos por la justicia y la libertad.
Una muralla que vaya / desde la playa hasta el monte, / desde el monte hasta la playa, bien, / allá sobre el horizonte...
Después de una larga enfermedad, la muerte lo encuentra una semana después de cumplir sus 87 años, el 17 de julio de 1989.