JUAN RAMON JIMENEZ
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Juan Ramón nació en Moguer (Huelva), España, el 23 de diciembre de 1881, hijo de Víctor Jiménez y Purificación Mantecón, quienes se dedicaban con éxito al comercio de vinos.

Estudió en el Colegio Jesuita San Luis de Gonzaga del Puerto de Santa María, en Cádiz, para luego viajar a Sevilla donde inicio estudios de Derecho, que abandonaría para dedicarse a la literatura. En Sevilla estudia también pintura, se dedica a leer y publica su primer trabajo Andén , un texto en prosa. En 1900 se marcha a Madrid invitado por Francisco Villaespesa y Rubén Darío, comenzando a publicar sus primeros textos: "Nínfeas" y "Almas de violeta". Poco después retorna a su hogar, justo en el momento que fallece su padre, hecho que ahonda aún más su carácter depresivo y solitario. La muerte se convierte desde ese momento en una obsesión.

En 1901 es internado en el sanatorio psiquiátrico Castell d'Andorte de Le Bouscat (Francia) a causa de una seria depresión y allí se interesa por la poesía de los simbolistas. Más tarde, en España, pasará largas temporadas en el sanatorio del Rosario y regresa luego a su casa en Moguer y a su finca de Fuentepiña donde sus constantes paseos por el campo le dan la idea de su famoso “Platero y yo”.

Cuando regresa a Madrid en 1912, se integra a la Residencia de Estudiantes, influyendo notablemente a los integrantes de la Generación del 27. El año siguiente conoce a Zenobia Camprubí, catalana, en una conferencia. Tras sus primeras negativas y gracias a su insistencia, como lo escribe en uno de sus mejores libros de poemas de amor, “Estío”, Juan Ramón conseguirá su propósito, siendo finalmente aceptado por ella.

En 1916, en los Estados Unidos, el 2 de marzo se casan en la Iglesia St. Stephen de Nueva York. Recorren juntos los Estados Unidos y Juan Ramón escribe el “Diario de un poeta recién casado”. El reencuentro con el mar se convertiría en uno de sus más importantes símbolos poéticos, hasta el punto de que cambiará luego el título a este libro por “Diario de poeta y mar”. Esta obra es considerada la frontera entre las dos grandes etapas en que se divide su obra: la poesía sensitiva (1898-1915) y la poesía intelectual (1916-1936). Es una poesía pura con una lírica muy intelectual, a menudo de difícil comprensión para muchos lectores.

Durante este viaje, conoce la poesía anglosajona y su mujer se convertirá en fiel traductora del poeta hindú Rabrindanath Tagore.

Antes de su partida a América, en 1915, se había publicado la primera edición de “Platero y yo”. De regreso a Madrid, viajan por España conociendo los pueblos y gentes de su patria. Se aísla y escribe copiosamente. Es visitado por poetas y escritores, como Federico García Lorca, comulgando con las ideas republicanas que sus contemporáneos defienden, sin tomar parte activa en el tumulto político del momento.

En 1932, la escultora Marga Gil Roësset, amiga de la pareja, se suicida por amor en un hotelito de las Rozas y deja cartas y un diario a Juan Ramón y a Zenobia, donde les confiesa estar enamorada locamente de él.

La guerra civil española lo lleva al exilio y se traslada a los Estados Unidos, dando clases en la Universidad de Maryland. Luego viven un par de años en Cuba, regresando a vivir a los Estados Unidos, esta vez en Miami. Es reconocido en toda Latinoamérica como el gran escritor que es y es invitado a conferencias, viaja a Argentina y Uruguay, pero sus crisis depresivas lo aíslan del público. Finalmente decide retirarse a Puerto Rico en 1950.

El año siguiente, Zenobia es operada de cáncer de matriz y en 1954 se agrava la situación de salud de su esposa. El 25 de octubre de 1955, la Academia sueca otorga a Juan Ramón Jiménez el Premio Nóbel de Literatura. Tres días después Zenobia fallece en la clínica Mimiya de Santurce (Puerto Rico). Juan Ramón se recluye en su casa, en la más absoluta oscuridad y decide dejarse morir.

Meses más tarde 29 de mayo de 1958, totalmente desolado, muere en la misma clínica que su esposa. El 6 de junio, su sobrino Francisco Hernández-Pinzón traslada los cuerpos de Zenobia y Juan Ramón a España, cumpliendo el deseo de sus tíos. Tras varios días de celebraciones y homenajes, reciben sepultura definitiva en el Cementerio de Jesús, en Moguer.

Recopilación realizada por hugo cuevas-mohr